viernes, 20 de marzo de 2015

Maquillaje

Hace algunos años alguien me hizo pensar mucho con un sólo comentario: "Las mujeres se visten y se arreglan para otras mujeres". En su momento me sonó algo ilógico, pero al examinar la situación con más atención, me di cuenta que tenía cierto grado de razón. Cada vez que yo salía con mis amigas, trataba de verme siempre linda para ellas, y me arreglaba más que cuando salía con el que entonces era mi pareja.

Uno de los factores esenciales, en lo personal, para sentirme "arreglada" es el maquillaje. En un inicio no tenía ni la más puta idea de cómo aplicar el maquillaje y que se viera bien, y terminaba viéndome todo el tiempo como un panda. Poco a poco, fui entendiendo mejor cómo combinarlo, la forma correcta de usarlo, y obviamente, fui entendiendo la importancia de comprar productos de calidad, pues después de todo van directo a mi cara.

En algún punto, me acostumbré tanto a utilizar maquillaje, que cada vez que ando con la cara lavada (como yo le suelo decir), me siento demacrada y fea. La gente, como ya se acostumbró a verme así, cuando no tengo ni un trazo de delineador, me pregunta si estoy enferma, si estoy triste, si ya comí. Hasta a mí me cuesta reconocerme sin maquillaje, y entonces entendí que en cierta forma, el tratar de "arreglar" los trazos de mi rostro, de enmarcar los ojos, ocultar imperfecciones, resaltar atributos con el uso de colores y texturas, me brinda cierta seguridad.

El día de hoy, en parte por la pereza y en parte porque tenía ganas de andar al natural, no me maquillé para nada. Como era de esperarse, la mayoría de mujeres me preguntaron si estaba enferma, si me había desvelado, si estaba de goma, y varias cosas más, hasta que les dije: "Lo diferente es que hoy no tengo maquillaje". Para mi sorpresa, al tipo al que quiero gustarle, se me acerca y me dice - "Oye Chiquita, hoy no te has puesto nada de maquillaje, ¿verdad?", y yo - "No", a lo que me responde - "te ves muy bonita así, por favor, no te vayas a maquillar hoy, quiero verte así todo el día, me encanta tu carita".

Una parte de mí se resistió al comentario, pues me pareció contradictorio que me pueda ver bien sin "arreglarme", pero otra parte de mí se sintió bastante halagada y feliz de saber que alguien pueda verme tal como soy, sin disfraces, sin máscaras, y aún así pensar que soy bella.

Extrapolé ese pensamiento al resto de mi vida, y me doy cuenta que siempre se encuentra uno tratando de "arreglar o maquillar" las situaciones, de darle forma artificial a la vida, cuando en realidad, lo que uno debiera hacer es simplemente mostrarse como es, y aunque pueda incomodarle a algunos, siempre habrá alguien dispuesto a detenerse y admirar lo que ve, e incluso, a hacer cumplidos por la limpieza reflejada. Decido pues, poner atención a lo que realmente la merece, y cimentar mi seguridad en lo que soy y no en lo que los demás pueden llegar a percibir.

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